Toma de decisiones compartida
En los últimos años han ido ganando fuerza metodologías que buscan repartir responsabilidades y fomentar una implicación real de las personas en cómo se trabaja y hacia dónde se va.

En los últimos años han ido ganando fuerza metodologías que buscan repartir responsabilidades y fomentar una implicación real de las personas en cómo se trabaja y hacia dónde se va.
Aplaudimos los buenos resultados y repetimos las prácticas que funcionan. Pero cuando solo miramos hacia el éxito, sin espacio para el fallo, limitamos la innovación.
Para que un proceso de evaluación del desarrollo realmente aporte valor, es importante diseñarla de manera que sea clara, útil y sobre todo, justa.
Se habla de dar feedback, de recibirlo o de la importancia de generar una cultura abierta a él. Sin embargo, no siempre se tiene claro qué significa realmente este concepto y, sobre todo, qué prácticas lo distorsionan hasta vaciarlo de valor.
Tener una cultura sólida no es un lujo: es una estrategia clave para crecer, innovar y que el talento quiera quedarse. Pero, ¿Cómo se construye realmente una cultura fuerte? La clave está en mejorar continuamente la experiencia de quienes forman parte del equipo.
Las encuestas de clima laboral se han convertido en una herramienta habitual en muchas organizaciones. Se preparan con esmero, se comunican con entusiasmo, se recopilan los datos… y, muchas veces, ahí queda todo.
Un career path no es una lista de tareas que hay que tachar para ascender. No se trata de hacer “lo que hace la persona del siguiente nivel”, sino de cómo se hacen esas tareas, con qué grado de autonomía, de juicio, de impacto...
Si no somos capaces de delegar lo importante/urgente a alguien del equipo, entonces no tenemos problemas en delegar, tenemos problemas de CONFIANZA. Si no somos capaces de entregar responsabilidades clave, entonces no estamos delegando: estamos reteniendo poder por miedo o desconfianza.
A lo largo de mi experiencia laboral he ido recogiendo algunas “perlas” de decisiones y actitudes que dejan en evidencia cuánto pueden estancarse las organizaciones que priorizan el “así se ha hecho siempre” sobre una mentalidad de mejora continua.

El liderazgo ya no es un esquema de mando y control, sino una red de colaboración e influencia. Quienes realmente saben liderar empoderan a su equipo en lugar de controlarlo, se adelantan a los cambios en lugar de reaccionar cuando ya es tarde y se atreven a desafiar lo que ya conocen.
Seguro que alguna vez has estado en una conversación donde te das cuenta de que la otra persona no te está escuchando de verdad. La escucha activa es mucho más que oír palabras. Es estar realmente presente, prestando atención no solo a lo que dice la otra persona, sino también a cómo lo dice y lo que siente.

Liderar un equipo significa entender que no todos los perfiles son iguales. Por eso, no podemos basarnos solo en una evaluación puntual o en la percepción de un momento concreto. Necesitamos observación continua, feedback frecuente y planes de acción ajustables.
Las organizaciones que priorizan transparencia y comunicación sincera no solo construyen una cultura de confianza, sino que también logran un alineamiento real entre sus equipos y sus metas estratégicas.
Antes de dar nombre a nuestros valores corporativos, es fundamental preguntarnos: ¿reflejan realmente la esencia de nuestra cultura organizativa? ¿Coincide nuestra percepción de ésta con la de las personas que forman parte del equipo? ¿Hasta dónde queremos que llegue el impacto de nuestra organización?
Despedir a alguien nunca es fácil. Sin embargo, es un proceso necesario que, si se maneja correctamente, puede reducir el impacto negativo tanto para la persona afectada como para el resto del equipo. La clave está en hacerlo con empatía, transparencia y respeto.
Cuando una startup empieza a crecer y pasa de ser un equipo pequeño y cercano a contar con más de 100 personas, el cambio es inevitable. El caos (más o menos) controlado de la primera etapa deja paso a la necesidad de estructura, procesos y roles más definidos. ¿Cómo crecer sin perder la esencia que hizo especial al equipo desde el principio?
Una relación sólida con el equipo se construye sobre la base de la escucha activa y la empatía, ocupes o no una posición de liderazgo. Aquí interviene todo el mundo.
Los equipos de mi compañía se encuentran atrapados en la parálisis por el análisis. Nos reunimos, analizamos y discutimos, pero rara vez tomamos decisiones. ¿Por qué nos cuesta tanto cerrar temas?
Si has empezado un nuevo trabajo alguna vez, sabes lo que se siente: un cóctel de entusiasmo y nervios, mezclado con la expectativa de descubrir si todo lo que te comentaron en la entrevista era real. Pero, ¿cuántas veces ese entusiasmo se disipa en las primeras semanas? ¿Cuántas veces te sientas frente a un escritorio (físico o virtual) sin saber muy bien qué hacer, mientras tratas de descifrar cómo sobrevivir?
Ya sea por la adopción de nuevas tecnologías, fusiones y adquisiciones, o la implementación de procesos de reestructuración interna, las organizaciones enfrentan la necesidad de adaptarse continuamente. El reto ante esta situación no se centra solo en los aspectos técnicos del cambio (nuevas herramientas, sistemas o procesos), sino también en la gestión de las expectativas de las personas que conforman los equipos.
La gestión de personas ya no es solo contratar y pagar nóminas. Hoy en día, el foco está en crear un ambiente de trabajo donde la gente quiera quedarse, se sienta valorada y pueda crecer.
En un mundo en el que todo está en constante evolución, una cultura organizacional sólida y bien definida puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Crear un espacio seguro desde el punto de vista psicológico es la base para que un equipo pueda expresar libremente sus ideas, hacer preguntas y participar en una conversación constructiva. Es esta seguridad la que impulsa el desarrollo de un equipo innovador y motivado.
Desde la ausencia de feedback hasta la idea de que todo feedback es positivo, hay un gran abanico de enfoques. Pero lo importante a la hora de compartir feedback es encontrar el equilibrio entre utilizar una comunicación sincera demostrando aprecio y reconocimiento.
Es una realidad, en plena era digital en la que nos encontramos, la tecnología está transformando cada aspecto de nuestras vidas. Un ejemplo claro es la incorporación de IA en las áreas de People de algunas empresas.
En el mundo empresarial actual, el papel de los equipos de People va más allá de simplemente seleccionar y trabajar el engagement. ¡También es crucial medir lo que realmente importa para impulsar el éxito del equipo!
En mi paso reciente por diversos procesos de selección, he tenido la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de la comunicación y la falta de ésta en este camino.